Una mañana como cada día, Jorge caminaba por la calle y uno de sus compañeros se reía de él a sus espaldas. Jorge siempre ha recibido críticas o insultos debido a su comportamiento, llamémoslo distinto a la concepción mental de la sociedad en su mayoría.
Jorge recibe apelativos como; mariquita, afeminado...por una serie de comportamientos semejantes a la figura femenina, en este caso.
Durante la prolongación de estos días y el paso a la vez de estos se aproxima una fiesta donde la temática es representar la figura de la mujer.
Esta fiesta es tradicional en dicho municipio, desde que la mujer se reveló y luchó por sus derechos, la temática consiste en disfrazarse ya sean hombres o mujeres de la figura femenina y dar conmemoración a estas en su totalidad.
Llegando el día de dicha conmemoración Jorge muy impaciente y muy contento se prepara para el concurso al mejor representante masculino de la figura femenina, donde miles de hombres participan.
Dicho concurso tiene que ser superado tras varias pruebas eliminatorias a su paso hasta llegar al ganador y por lo tanto al mejor representante femenino.
Junto con Jorge también participa el chico opresor que insulta repetidas veces cada día a Jorge a su paso.
Jorge pensó que era la oportunidad perfecta para dar a demostrar al pueblo que él no era distinto al resto por su comportamiento semejante a la mujer y por lo tanto luchar por sus derechos de libertad y expresión sin ser juzgado, y a la misma vez darle una lección a su opresor.
Durante las pruebas eliminatorias, Jorge las superaba con mucha facilidad hasta llegar a la semifinal junto con su opresor.
La prueba finalista para obtener al vencedor del concurso consistía en hacer un discurso a favor de los derechos femeninos, la igualdad de género entre hombres y mujeres, además de exponer el respeto hacia las personas transgénero, homosexuales etc...
Jorge hizo un discurso ejemplar, englobando todos los derechos vigentes de los seres humanos de forma igualitaria, ya que todos somos personas iguales. Mientras que su opresor no fue capaz de defender todo lo que se pedía.
La gente empezó a darse cuenta que lo que estaba exponiendo Jorge era lo justo e igualitario, y no lo que había expuesto el opresor.
El concurso acabó con el público en pie aplaudiendo a Jorge y dándose cuenta que todos somos personas iguales, independientemente de nuestras preferencias sexuales, gustos, etc...Y libres en expresión, con una serie de derechos y deberes.
Luchemos por un espectro, en lugar de dos ideales opuestos...